Ayer por la noche casi todos los programas decentes de las televisiones de España se centraron en analizar las consecuencias del atentado.

En todos ellos había como siempre dos posturas encontradas: los que defendían la visión del Partido Socialista y los que defendían la del Partido Popular. En estos programas siempre me asombra la poca independencia de los periodistas que actúan y que me hace plantearme la duda de qué papel desempeñan en los debates y si no sería mejor sustituirlos por políticos que son igual de imparciales -es decir, nada- pero al fin y al cabo desempeñan su trabajo.

Hecha esta pequeña crítica, ayer por la noche los defensores del gobierno se cerraban en banda a cualquier crítica a éste utilizando, únicamente y de forma reiterada, dos argumentos que, después de pensar sobre ellos, me parecen espantosos por lo que suponen de negar cualquier posibilidad de crítica.

(1) “Dedicáis más tiempo a hablar del gobierno que a hablar de ETA, que es quién ha cometido el atentado”. ¿Y qué?, me pregunto yo. Al fin y al cabo el gobierno nos representa a todos los ciudadanos y al actuar en una esfera más pública que la banda terroristas es lógico que tengamos más información para hablar de él que de ETA. Por otro lado es el gobierno quien es el interlocutor natural de los ciudadanos: nosotros no hablamos con ETA, ni conocemos sus posiciones, sino que éstas nos son trasladadas por el gobierno. Pero, lo que a mi me parece más importante es que al gobierno siempre se le puede y, aún diría más, se le debe criticar cuando actúa de una manera incorrecta o impropia, pues es él el que ostenta el poder y por tanto el responsable final de todo lo que acontezca, atentados incluidos. Otra cosa distinta es que exista un pacto de estado por el que la oposición y el gobierno establecen una misma política en un determinado tema y, si esa política falla, compartan responsabilidades (en cuyo caso, es de suponer, se criticarán poco entre ellos). Pero si no existe dicha política, como ha sido el caso, la oposición no solo puede sino que debe criticar los excesos de confianza y la ineficacia del gobierno. Ayer lo escribía aquí: solo ellos pueden ser la voz de los millones de ciudadanos que estamos indefensos y sin voz ante el poder, así que me parecería absolutamente inmoral que no criticasen los fallos del gobierno.

(2) “El gobierno de Aznar cedió más ante los terroristas de lo que ha cedido Zapatero. Todo gobierno tiene derecho a intentar el final dialogado del terrorismo”. A mi he de reconocer que este argumento (el del famoso video) me deja perplejo. En aquella tregua -la primera de la banda armada- prácticamente el 100% de los españoles confiábamos en que podría tratarse del final de ETA. Desgraciadamente no fue así y aprendimos una lección: ETA utiliza las treguas para reorganizarse y rearmarse. Insisto, aprendimos una lección. Como aquel gobierno fue engañado, ¿Están ahora todos los gobiernos legitimados para ser engañados?. Pues no creo que deba ser así. Si José María Aznar se equivocó entonces (lo que es discutible), el doble se ha equivocado José Luis Rodríquez Zapatero ahora que, teniendo precedentes, ha tropezado con la misma piedra de nuevo y se ha pegado un batacazo sustancialmente más fuerte que el del ex presidente Aznar. Además, digo yo, ¿acaso tiene menos responsabilidad él -Zapatero- al existir un antecedente?. A mi me parece que no es que tenga menos, es que tiene más. A ello hay que sumar que la manipulación del asunto es tremenda. Basta leer hoy El País (edición impresa) para darse cuenta que el “proceso de paz” ha exisistido con una intesidad netamente superior a la toma de contacto que tuvo el gobierno de Aznar. Ayer algunos de los periodistas de izquierdas pedían pruebas de que había existido dicha negociación. Hoy se han levantado con la primera página de su diario aportando todas esas pruebas que, es de suponer, se las ha entregado el propio gobierno para ir poco a poco justificando su actuación durante estos meses. Leyendo dicha noticia me remito a lo que escribí ayer sobre los problemas de la negociación, pues parece ser que la falta de un interlocutor válido ha sido el gran problema. Lógicamente ayer no sabía nada de lo que hoy se publica, pero al final el sentido común (y el conocimiento de la historia reciente) hacen fácilmente previsibles muchas de las cosas que pasan.

Nunca se acabará el terrorismo de ETA a través de la negociación, nunca. ETA dejará de actuar, irá desapareciendo, hasta que solo sea historia, por la desesperación de sus integrantes y por su no rejuvenecimiento cuando vean -año tras año, gobierno tras gobierno- que de nada sirve su actuación y que quedan permanentemente excluidos de los ámbitos de poder e influencia social y política. Procesos como el que ahora ha concluido les dan nueva vida, pues recuperan el poder y la influencia que habían perdido; y eso al final es lo que les mueve.

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